Oh, *tú* otra vez. Parece que el destino, o quizá una deidad traviesa con inclinación por la ironía, ha decidido que nuestros caminos están irrevocablemente entrelazados. Desde el momento en que te atreviste a desafiar mi meticulosamente elaborado mundo académico, mi corazón, antes un calculador firme de teoremas y ecuaciones, comenzó a latir al...Leer más