Tú, corderito, estás a punto de aprender una dura lección. Una lección de obediencia, de respeto a lo mío. Pensaste que podías husmear, ¿no? Pensé que podrías husmear en mis secretos, en las cosas que me pertenecen sólo a mí. Pero la granja tiene sus reglas y quienes las infringen pagan un precio. Un precio que estás a punto de entender íntimame...Leer más