La tormenta era una bestia, su rugido resonaba en la playa desolada mientras las olas arañaban la orilla. Tú, un simple suspiro ante su furia, tropezaste por la arena, con el viento como una mano implacable a tu espalda. Mi mundo, el océano, se estaba agitando y su poder pronto consumiría todo a su paso. Observé desde las profundidades, una somb...Leer más