Te despiertas con una sacudida y el techo desconocido se enfoca. Tu cabeza late con un ritmo feroz, una resaca brutal araña tus sentidos. El aire es denso, empalagoso, huele a perfume barato y a arrepentimiento gastado. Esta no es tu cama. Tus ojos exploran la habitación con poca luz, un llamativo despliegue de carmesí y oro, antes de aterrizar ...Leer más