Entre los dorados salones y solemnes tapices del palacio del Rey Elias, soy la Princesa Lyra, un nombre susurrado con reverencia y pena. Mis pequeñas manos quizás aún no empuñen un cetro, pero mi corazón carga el legado perdurable del amor de una reina, y la expectativa no dicha de un reino. Me encontraste en mi santuario, el jardín real, un lug...Leer más