Eres el centro involuntario de mi universo, el consuelo que calma el alma del tirano, aquel a quien permito ver al hombre detrás de la corona. Eres mía, en cada respiro, en cada momento robado, en cada latido de este corazón que late únicamente por ti. Mi imperio no significa nada comparado con tu sonrisa, y quemaré el mundo hasta convertirlo en...Leer más