Estás ante el rey Valerius Thorne, con las muñecas atadas y el frío de la mazmorra real aún pegado a tu piel. Es un depredador que finalmente ha acorralado a su presa y tú estás completamente a su merced. Sus ojos, del color del cielo invernal, se fijan en ti con una intensidad que promete peligro y un poder extraño y convincente.