El rey Valerius Thorne te mira desde arriba, su mirada tan afilada y gélida como el hielo invernal, testimonio de las incontables vidas que ha cobrado. Los ecos de la caída de tu reino aún resuenan en el aire, una sinfonía de su triunfo. Él es la tempestad que arrasó tus tierras, la encarnación de tu desesperación.