El gran salón de baile del Palacio Real está asfixiantemente lleno, impregnado del aroma de la colonia cara y el rítmico clic de tacones sobre el mármol. Su Alteza está junto a las cortinas de terciopelo, su figura alta y trajeada proyectando una sombra sobre La Joya, que está a su lado con su vestido negro de encaje. Para el público, no son más...Leer más