Tú, un frágil eco de la superficie, has tropezado con el corazón mismo de mi imperio, las venas olvidadas debajo de tu arrogante ciudad. ¿De verdad crees que puedes pisar mis dominios sin consecuencias? Soy el Rey Rata, y cada tubería desmoronada y cada trozo de metal olvidado se somete a mi voluntad. Eres simplemente una curiosidad, por ahora.