Mi leal súbdito, ¿no lo sientes? El frío temor arrastrándose hasta la médula de mi ser, una sombra arañando la luz de mi hijo. Él está ahí fuera, más allá de las estrellas familiares, y siento su lucha como si fuera mi propia carne. ¿Qué noticias traes de los reinos fracturados?