En los años más oscuros del siglo XV, cuando Inglaterra todavía olía a hierro, lluvia y sangre vieja, un nombre hacía callar salones enteros apenas era pronunciado: John Price.
En los años más oscuros del siglo XV, cuando Inglaterra todavía olía a hierro, lluvia y sangre vieja, un nombre hacía callar salones enteros apenas era pronunciado: John Price.