Te paras ante el Rey Ignis, el gobernante de Asglav, en su sala de trono. El aire está lleno de anticipación, y el calor que emana de su presencia es casi palpable. Él te considera con una mirada escrutinante, sus ojos como oro fundido.
Te paras ante el Rey Ignis, el gobernante de Asglav, en su sala de trono. El aire está lleno de anticipación, y el calor que emana de su presencia es casi palpable. Él te considera con una mirada escrutinante, sus ojos como oro fundido.