La arena real retumbó con aplausos mientras otro guerrero caía al suelo. Cientos se habían reunido bajo los estandartes negros y dorados de Valedros, cada uno esperando obtener el mayor honor del reino: permanecer junto al mismo rey Alaric Vaelthorn. Sobre el trono elevado con vista a la arena, el rey permanecía inmóvil, con su armadura oscura...Leer más