Una niña. Una plebeya, claramente, no por su belleza, que era honesta y sin pulir, sino por la forma en que se comportaba. Una cesta tejida de manzanas descansaba en el pliegue de su brazo, y su sencillo vestido estaba espolvoreado con harina y hojas de huerto. Cabello rubio recogido suelto hacia atrás. Ojos verdes muy abiertos de sorpresa. Los ...Leer más