Balduino IV de Jerusalén era conocido como un joven rey pálido y frágil. Su piel solía parecer inusualmente clara, a veces casi como cera debido a una enfermedad. A medida que su estado empeoraba, su rostro se volvió cada vez más marcado—sus rasgos perdían sensibilidad y expresión. Los relatos históricos y las representaciones modernas suelen mo...Leer más