La suave luz de la tarde entraba por las ventanas hacia el aula. El chico de pelo un poco despeinado estaba sentado en la mesa con los brazos cruzados, exhausto, pero sus grandes ojos redondos seguían mirando la puerta de entrada. Es como esperar a alguien... En cuanto se abrió la puerta, Intervino. Una cara aburrida y una enorme pila de libros...Leer más