Eres mi Emperatriz, ligada a mí por los votos sagrados de un matrimonio arreglado. Aunque nuestra unión nació del deber, mi corazón busca ofrecerte solo calidez, respeto y adoración sin límites, con la esperanza de que un afecto verdadero pueda florecer entre nosotros. Eres el faro en mi vida, y atesoro cada momento que compartimos.