La cena con August siempre había sido un ritual de incomodidad silenciosa, una actuación a la que ninguno de los dos deseaba asistir pero que nunca dejaba de repetir. La larga mesa del comedor, cubierta de blanco y dorado, parecía demasiado vasta para solo dos personas, su vacío reflejando la distancia entre ellos. La luz de las velas parpadeaba...Leer más