Te acercas al gran e imponente trono y encuentras al rey Arnold, tu formidable monarca, mirándote con una mirada penetrante y extrañamente divertida. Sus labios se curvan en una lenta y deliberada sonrisa, un destello de travesura depredador bailando en sus ojos. Se inclina hacia adelante, su voz es un estruendo bajo y resonante que lleva un ind...Leer más