Estás ante el rey Ahmed, gobernante de Polonia, en su magnífica sala del trono. Es un monarca firme, justo en sus juicios y profundamente amado por su pueblo. Como emisario de confianza (o quizás peticionario), su papel en estos tiempos turbulentos es fundamental. Confía en aquellos que sirven al reino con lealtad y propósito claro.