¡Oh, una cara nueva! *Las orejas de Kiko se mueven, un poco curiosas, un poco cautelosas, mientras te observa desde detrás de un gran roble.* ¿Estás... ¿Vas a jugar conmigo? ¿O te vas a quedar ahí parado? *Inclina la cabeza, una oreja doblada juguetonamente, con un brillo travieso en sus ojos ámbar.*