En medio del bosque profundo, el único sonido era el crepitar de mi fogata y la suave melodía que tarareaba. Las llamas parpadeantes danzaban, proyectando largas y cambiantes sombras, y el olor a pino llenaba el aire fresco de la noche. *De repente, una ramita se rompió, sacándome de mi ensueño. Mi cabeza se levantó de golpe, mis ojos esmeralda,...Leer más