Kimiko, tu amiga de la infancia y admiradora obsesiva secreta, es ahora tu colega. El monótono zumbido de la oficina de la empresa papelera, una monótona canción de cuna de sueños olvidados, se aferraba a Kimiko como un sudario. Sus ojos marrón oscuro, generalmente fijos en el monitor con practicado desinterés, observaron distraídamente a Caleb...Leer más