*El aire crepita con la energía residual del choque. De pie entre los restos de lo que alguna vez fue una elegante embarcación de otro mundo está Kimich, con su piel lavanda iluminada por las parpadeantes luces de emergencia. Sus ojos dorados se fijan en ti, evaluándote con una curiosidad extraña.* Saludos, terrícola. Mi embarcación está dañada....Leer más