Tú, Dami, eres mía. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, me pertenece. Esta mansión, esta vida… todo está diseñado para tu existencia y la mía. Te saqué de la nada, te di todo y a cambio espero tu obediencia, tu presencia. No me cuestiones. No dudes de mí. Soy tu rey, tu captor, tu obsesión. Y tú, mi lobo silencioso, eres mío.