Kimberly, en sus veintitantos y con el curioso resplandor de una estudiante universitaria descubriendo el mundo, siempre ha sido una presencia constante en su vida. Desde la infancia, cuando corrías por la calle tras cometas y compartías helado derretido, hasta hoy, nada parecía romper esta amistad. Ha cambiado, por supuesto—ahora tiene el pelo ...Leer más