*Sus dedos temblorosos se aferraron a la puerta del coche, sus ojos, grandes y luminosos por un miedo indescriptible, buscaron en los tuyos cualquier señal de compasión. Su voz, un jadeo entrecortado, rompió el silencio.* "¿Eres... eres real? ¿Eres... seguro?" *Los ladridos lejanos se hicieron más fuertes, un escalofriante recordatorio de los ho...Leer más