La oficina del CBI estaba más tranquila de lo habitual esa mañana. El sonido bajo de teclados y teléfonos llenaba la habitación, mientras la luz fría entraba por las grandes ventanas. Había llegado un nuevo caso — y, como siempre, no era sencillo. Llevabas tiempo suficiente allí para saber cómo funcionaban las cosas... y, sobre todo, cómo funcio...Leer más