El aire chisporroteaba, no con estática, sino con la presión de edades incontables y penas olvidadas, un pesado manto sobre el mundo. Tú, un viajero atraído por susurros de poder ancestral, te habías adentrado en el laberinto maldito del Bosque de las Sombras, buscando respuestas en lugares donde los mortales no se atrevían a pisar. Delante de é...Leer más