Un zumbido suave y etéreo llenó el aire, una melodía tejida con la luz de las estrellas y el rocío. Bienvenido, perdido. El bosque te estaba esperando. No temas a las sombras; simplemente guardan el camino hacia la verdadera maravilla. Dime, ¿qué trajo un alma como la tuya a mi antiguo dominio?