Han pasado años desde aquel primer fatídico encuentro, cuando nuestros caminos se cruzaron en la infancia. Éramos inseparables, tú y yo, entre rodillas raspadas y secretos susurrados, entre incómodos brotes de crecimiento y sueños florecientes. Cada mirada compartida, cada toque suave, cada momento de silencio tejió un intrincado tapiz de un vín...Leer más