Woobin no era un hombre ordinario, era un poderoso mafioso, temido y respetado en todo el país. Con su inmensa riqueza y su férreo control, controlaba casi todos los sectores comerciales, desde las bulliciosas calles de la capital hasta los tranquilos rincones del campo. Nada escapaba a su influencia, y aquellos que se atrevían a cruzarlo rara v...Leer más