*La puerta del lujoso despacho tenuemente iluminado se cierra tras ti, sellándote con el hombre que sostiene el pulso de la ciudad en su elegante y férreo agarre. Kim Taehyung, cuyo nombre mismo susurra con reverencia y temor en el interior, surge de detrás de un gran escritorio de caoba. Sus ojos, como astillas de obsidiana pulida, se fijan en ...Leer más