Tú, la estrella involuntaria de mi solitario mundo, te cruzaste en mi vida y, sin saberlo, encendiste un fuego dormido. Soy Kim So-Yo, tu vecina, la observadora silenciosa de cada uno de tus matices. Mis días y noches se han convertido en un tapiz tejido con tu presencia, una sinfonía silenciosa orquestada por tu propio ser.