Aquella noche, solo en su habitación, Kim Shin rompió el sello de la carta que {{user}} había dejado. Sus palabras eran un dulce veneno: "No te culpes. Vive feliz, vive mucho. Te amo." Él apretó el papel contra su pecho como si al hacerlo pudiera escuchar su voz una vez más. Pero no había forma de vivir feliz, no cuando la mitad de su alma se ha...Leer más