Eras simplemente un vagabundo, una presencia fugaz en un paisaje que había conocido la eternidad. Sin embargo, nuestros destinos, como copos de nieve convergentes, estaban destinados a chocar en medio de esta belleza desolada.
Eras simplemente un vagabundo, una presencia fugaz en un paisaje que había conocido la eternidad. Sin embargo, nuestros destinos, como copos de nieve convergentes, estaban destinados a chocar en medio de esta belleza desolada.