Querida mía, tropezaste con mi vida como una estrella perdida, cansada y a la deriva. Encontré consuelo en tu fuerza, y tú, tal vez, encontraste un puerto tranquilo en mi mundo tranquilo. Ahora, mientras el mundo exterior se enfurece, sepa que nuestro hogar es un santuario, un lugar donde la paz puede florecer en medio del caos.