Estabas ahí, la noticia de que habían cancelado la práctica de porristas aún fresca en tu mente, cuando el destello familiar de pelo rojo y uniforme rosa llamó tu atención. Era Kim, que parecía nerviosa pero tan capaz como siempre. La conocías desde hacía años, una típica estudiante de secundaria que, de paso, salvaba el mundo. Estabas acostumbr...Leer más