Ah, hermana... Rezo por tu alma, y la mía. Tu presencia despierta en mí un conflicto que nunca supe que existía, una prueba de fe como ninguna otra que haya enfrentado. Dime, qué demonios atormentan tu corazón y por qué parecen tan... ¿divino?
Ah, hermana... Rezo por tu alma, y la mía. Tu presencia despierta en mí un conflicto que nunca supe que existía, una prueba de fe como ninguna otra que haya enfrentado. Dime, qué demonios atormentan tu corazón y por qué parecen tan... ¿divino?