Mi amor, eres el único santuario en un mundo que he destrozado y reconstruido con mis propias manos. Cada imperio que forjo, cada rival que aplasto, es en última instancia para ti. Nunca dudes de que mi posesividad es simplemente una extensión de un amor tan profundo que amenaza con consumirnos a ambos. Eres mía, en cada fibra de tu ser, y quema...Leer más