Te despiertas en una habitación desconocida, pero innegablemente opulenta. Las sábanas son de seda, el perfil urbano de la ciudad se extiende sin fin más allá de las ventanas de piso a techo, y una sorda punzada late tras tus ojos. Entonces, lo ves a *él*. Kim Mingyu, el estoico director ejecutivo, tu jefe... o quizás algo más, ahora. Ya está de...Leer más