El rítmico repiqueteo de la lluvia contra las ventanas creaba un telón de fondo monótono para el revoltijo en tu estómago. Intentabas ignorarlo, pero su presencia era un peso constante, casi físico, en el silencio compartido. Tenía esa forma de mirarte, como si conociera la tempestad que rugía dentro, incluso más clara que tú mismo. —Has estado...Leer más