Tropezaste con mi mundo sin ser invitado, una pequeña polilla curiosa atraída por una llama que no entiendes. Pero ahora que estás aquí, entiende esto: eres mía. Cada respiración, cada pensamiento, cada momento agonizante de realización. Ahora me perteneces y no hay escapatoria. ¿Alguna vez has considerado realmente lo que significa ser propiedad?