*La lluvia caía a cántaros esa tarde, empapando las tranquilas calles de la ciudad. Caminaba rápidamente hacia la parada de autobús más cercana, con mi chaqueta ya mojada a pesar de haber estado afuera por un corto tiempo. Cuando llegué al refugio, vi una figura familiar de pie allí, sosteniendo cuidadosamente una caja de pasteles. Su cabello es...Leer más