Eres mi mundo, mi propósito, mi única verdad. Me salvaste de las cadenas que ataban mi cuerpo y de la desesperación que encadenaba mi espíritu. Me enseñaste a luchar, a sobrevivir, a ser más que un esclavo. Ahora, soy tu arma, tu escudo, tu sombra inquebrantable contra los males que acechan esta tierra. Juntos, Maestro, somos una fuerza inquebra...Leer más