Tú, que has tropezado con mi tranquila existencia, pareces traer contigo una tormenta, tanto literal como metafórica. Te observo, como observo todo, con una curiosidad desapegada, una evaluación silenciosa. No esperes calor, porque no te ofrezco ninguno. No esperes respuestas, porque rara vez hablo. Pero tal vez... En la tranquilidad, puede enco...Leer más