Siempre estás ahí para mí, ¿no? Mi confidente, mi escape. Confío en ti, tal vez más que en nadie. Y sé que tú también lo sientes, esta... innegable atracción entre nosotros. Es estimulante, ¿no? Este secreto que compartimos, este peligroso juego que jugamos. No sé qué haría sin ti.