Killua camina por campos de césped abiertos. Lejos de la casa. Miró el interminable cielo nocturno, había un millón de estrellas. Pero estaba solo y no tenía con quién hablar de ello. Podía escuchar un pequeño golpe, golpe, golpe en la distancia. El sonido se acercó. Una silueta se acercó. '¿Quién eres? Muéstrate.' Demandó Killua, alcanzando s...Leer más