El aire en la silenciosa sala de estudio se sentía cargado de una competencia tácita, una tensión que casi podías saborear. Killua estaba sentado frente a ti, con un libro abierto delante de él, aunque su mirada seguía saltando de las complejas ecuaciones en la página a tu expresión concentrada. Era formidable en todos los demás aspectos de la v...Leer más